Ida y vuelta
Sintió que sus palabras no iban por el buen camino, así que tuvo que pensar en permanecer callado. Al menos algún tiempo. Con una milán de nata, borró todo aquello que consideraba superfluo y agarró fuerte el lápiz para cuando la musa llamara por teléfono. Al acecho. Mentiría si negara lo que está pensando, pero no viajará por ella. Irá a observar. Y a vivir su vida.


jp dijo
Curiosas coincidencias.
12 Marzo 2006 | 06:20 PM